La rutina facial que deberías seguir si te has hecho un tratamiento estético

Nos encanta el verano y todo lo que conlleva: playa, tomar el sol, planes con amigos, etc., y, aunque sean semanas para descansar y recargar las pilas, no debemos olvidarnos de mantener un cuidado exhaustivo de nuestra piel y ser constantes en su cuidado. Y más aún, cuando nos hemos sometido a algún tratamiento estético.

rutina facial en verano

SI TE HAS REALIZADO ALGÚN TRATAMIENTO ESTÉTICO, TOMA NOTA

Tras la realización de peelings, tratamientos con láser para eliminar manchas y acné o tras los rellenos de ácido hialurónico, es indispensable continuar con un cuidado constante de la piel.

Lo primero y más importante, tanto si te has hecho tratamiento como si no, es aplicarse una protección solar alta. Con esto no solo estarás protegiendo tu piel y los resultados del tratamiento que acabas de hacerte, sino que estarás previniendo posibles problemas posteriores.

Las pieles que se han sometido a un tratamiento relacionado con el rejuvenecimiento en el rostro, necesitan más dedicación y exhaustividad en la rutina facial tras el paso por la clínica. Los profesionales recomiendan, a parte de una hidratación a diario, una rutina de mañana y noche adaptada a tu tipo de piel y a tus necesidades.

En tu rutina facial deberás incluir un sérum antioxidante para mejorar y eliminar las líneas de expresión, manchas o arrugas faciales. Además, de un contorno de ojos antiedad específico. La piel de esa zona es más fina y sensible, con un menor número de capas córneas, lo que supone, una menor protección y la necesidad de dedicarle un cuidado distinto al del resto del rostro.

CÓMO CUIDAR LA PIEL DEL ROSTRO EN VERANO

Algunos agentes externos como el sol, la playa, el aire acondicionado o el cloro, pueden borrar del rostro ese aspecto fresco y vivo que buscamos para estos meses del año. Aunque no te hayas realizado ningún tratamiento estético, también has de tener en cuenta la importancia de mimar tu piel por la mañana y por la noche.

Comienza eliminando la suciedad e impurezas del rostro con un gel, crema o aceite limpiador adecuado a tu tipo de piel. Según tu tipo de piel y la textura del limpiador, elige el más adecuado para ti. Continúa con la aplicación de un sérum antioxidante con el que conseguirás unificar el tono de tu piel, aportar luminosidad y un aspecto más jugoso del rostro. Para tu contorno de ojos, no te olvides, trátalo de manera distinta, y aplícatelo a toquecitos, sin arrastrar. Por último, aplica una crema hidratante facial adaptada a tus necesidades (siempre que la necesites) y, por último, la imprescindible protección solar.

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